jueves, 23 de diciembre de 2010

3 amigas, 3 destinos


Todo ocurrió hace una semana, cuando Esther arreglando su piso encontró una foto de hace mucho tiempo, 13 años concretamente. Eran tres niñas de 14, 15 y 16 años. Las mejores amigas desde niñitas.

Melanie, Alicia y ella misma.

Fueron los mejores momentos de su vida: su infancia.

Cuando se separaron nunca más se vieron, nunca más hablaron, nunca más se llamaron. Pero Esther se acordaba de los números de la casa de los padres de las dos amigas, entonces llamó. Se dio cuenta que ellas ya no vivían en la casa de los padres y pedio para que le den los números personales de las dos amigas. Cuando consiguió los números, después de tentar explicar quién era, su corazón empezó a palpitar a 1000. Su novio la tranquilizó y le sugirió llamar al día siguiente.

Cuando Esther llamó a Melanie y Alicia estuvo solo una hora hablando con las dos. Hablaron de que tenían las vacaciones en el mismo mes, bueno el mes que viene, y decidieron pasar las vacaciones juntas. Prometieron que no hablarían de nada sobre la vida de ellas hasta que estén las tres personalmente. Melanie y Alicia marcaron el vuelo de la mañana para el día 3 de junio, escogieron ir a Tenerife – Canarias (donde vive Esther) ya que así sería algo nuevo, algo diferente.

Eran las 12 horas, mediodía, el avión ya llegó hace 30 minutos pero Alicia no ve a sus amigas. Se sienta en los bancos de la sala de espera y se duerme, por el cansancio del viaje.

Alicia tiene 27 años en este momento vive en Algarve, Portugal, trabaja como camarera en el hotel más caro de Algarve sus aficiones son hacer bicicleta y estar con el novio. Es una chica que ha viajado mucho ya que viajó por toda Europa en periodos de estadas, hasta que llegó a Algarve conoció a su novio y se quedó.

Alicia es de estatura mediana, con un cuerpo normal, ni muy delgada ni muy gorda. Su parte de atrás sobresale ya que siempre lleva ropa pijilla. Le gusta cuidar de su imagen. Rubita con unos ojos verdes profundos. Su cara es como de una muñequita de porcelana. Físicamente es muy bonita.

Alicia psicológicamente es una chica muy presumida pero en el hondo es buena persona y amiga, le gusta enterarse de las cosas en primero de todos y contar todo lo que sabe. Le gusta pasar el tiempo libre con el novio o entonces haciendo compras.

Esther ya estaba preocupada, solo consiguió salir del curro a las 13 horas, encima era viernes y a esa hora hace mucha cola en las carreteras. Fue pitando para el aeropuerto en busca de sus amigas.

Esther tiene 28 años se fue a vivir para Tenerife hace dos años. Trabaja como administrativa en una empresa de alto nivel. Sus aficiones son el dibujo y la playa además de convivir con gente nueva.

Cuando tenía 16 años se fue de vacaciones a Alemania con sus padres y su hermano pequeño. Estas vacaciones fueron las peores de su vida, ya que fue cuando su hermano de 6 años murió atropellado por un coche. Desde entonces dio a sus padres un poco más de espacio, se fue de casa para ir estudiar a la Universidad de Coimbra (Portugal), ahora vive en Canarias (España). Aun contacta con sus padres y siempre que puede va a Portugal a visitarlos.

Esther es de estatura mediana, delgada, pelo pelirrojo largo, sus ojos son marrones oscuros, su cara muy pequeñita con unos labios y una nariz muy pequeñitos. Se viste siempre con ropa justa, muy formal, como una jefa de un banco.

Psicológicamente, Esther, es una chica muy social, le gusta convivir, muy directa y comprensible, pero sufre mucho por sus padres y su hermano. Haz de todo para ver en la cara de las personas una sonrisa de oreja a oreja.

Melanie entró en el avión y rápidamente se durmió, estuvo a punto de quedarse en Lisboa con su novio y su hija, pero las ganas y los recuerdos hicieron a entrar en el avión sin miedos. Se despertó con una azafata despertándole y diciéndole que ya habían llegado a Tenerife.

Eran las 13 horas cuando entró en la sala de espera, no vio a ninguna de sus amigas entonces se sentó en un banco esperando.

Melanie la más joven de las tres, tiene 26 años y ya es madre. A sus 20 años se quedó preñada, su novio fue el que mejor lo superó, ya que tenía tantas ganas de tener un hijo y desde los 18 años siempre hablaba de hacer un hijo. Pero claro, Melanie no quería, preferiría estudiar primero y después hacer su vida. Pero algo de malo ocurrió porque igualmente tomando la píldora se quedó embarazada. Y fue una alegría para toda la familia. Melanie se sintió muy mal, aun no había acabado la Universidad le faltaba más un año y medio pero aun así no dejó de estudiar y cuando estaba de 8/9 meses, cuando no podía con su tripa, empezó a estudiar desde casa. Daniel, su novio, estaba muy feliz, siempre quería hacer todo en casa y cuando tuvieron la confirmación de que era una niña la pareja empezó a llorar acordándose de todas aquellas tonterías de cuando empezaron a salir. Y sí, pusieron el nombre que nunca se olvidaron, el nombre que Daniel quería para su primera hija: Iara. Cuando Iara nasció fue todo un sueño, toda la familia quería ayudar en casa, dando dinero, cambiando pañales, comprando cositas de bebes… hasta los abuelos paternos que vivían en la capital de Portugal, Lisboa, iban todos los meses a Aveiro para estar con la nieta. Daniel se veía como el hombre más feliz de mundo: la mujer y hija de sus sueños, encima el apoyo de los padres.

Melanie al final consiguió acabar sus estudios y ahora trabaja como enfermera en el Hospital Infante Dom Pedro de Aveiro (Portugal).

Estas son sus primeras vacaciones y el miedo de dejar a Iara solita durante un mes la ponía enferma. Bueno, al final, ella y Daniel consiguieron llegar a un acuerdo: Daniel también tiene vacaciones este mes así que se fue para Lisboa con la niña, así estarán los cuatro juntos y todos se apoyan. Además, ya hacía mucho tiempo que Daniel no iba a casa de sus padres u no ve a sus amigos de su pueblo.

Melanie tuvo una vida muy complicada a sus 16 años se fue de casa, empezó una nueva vida y siguió sus estudios.

Físicamente es una chica de estatura mediana, un poco gordita pero con unos pechos que sobresalen, pelo largo de color marrón, su cara es redonda con unos labios bien formados y una nariz pequeña, sus ojos son grandes y marrones. Se viste con ropa cómoda, causal y simple.

Psicológicamente es una chica muy comprensiva, le gusta ayudar los otros, muy carismática, ama a su marido y a su hija encima de todo, ellos son su vida. Es muy tímida pero muy sincera.

Esther llega al aeropuerto y entra adentro hasta la sala de espera, la primera que ve es a Melanie con una cara de preocupación e impaciente.

- ¡Melanie! – gritó Esther.

- ¡Esther! Que cambio… ¿Y ese peinado? – le pregunto Melanie emocionada, ya que el pelo de Esther antes era negro.

- No es nada, solo un poquito he cambiado. – le contestó con una sonrisa de oreja a oreja.

- ¿Has visto ya a Alicia? – pregunta Melanie.

- No, acabo de llegar y la primera que he visto fuiste tú. - le contestó.

Alicia ya se había despertado hace mucho, se fue al lavabo y cuando salió se fijó en dos chicas histéricas que se abrazan. Las reconoció fácilmente. A Melanie la veía igual, puede que las expresiones más maduras y serias y a Esther un look diferente y siempre con aquella sonrisa llamativa.

Caminando poco a poco para ver aun más las diferencias entre Melanie y Esther aquellas niñas de 14 y 16 años y ahora unas mujeres hechas con 26 y 28 años y una vida para contar.

- Excuse me, can you explain what are you do? – preguntó Alicia cuando se acercó a ellas.

- ¿¿Perdona?? ¿Estás…? – empezó Esther diciendo enfadada, mientras se giraba para la mujer que le había preguntado qué estaba haciendo. Pero cuando vio la cara de la mujer vio esos ojos inolvidables, esos ojos que le recordaban su infancia. Vio a Alicia.

- ¡Alicia! – gritó Esther.

- ¡Esther! – la abrazó con ganas.

- ¡Melanie! ¡Qué cara tienes! ¿Te pasa algo? – le preguntó Alicia abrazándola.

- Solo un montón de cosas que contaros. – contestó Melanie emocionada.

- ¿Vamos? Tengo ya el piso preparado para vosotras. Vivo con mi novio, Erik, pero este mes se va a vivir a casa de sus padres. – dijo Esther.

- No hace falta, enserio. – dijo Melanie.

- Nos vamos a un hotel. – contestó Alicia.

- ¿Para qué gastar tanto dinero? En mi casa estaréis de putitas… - dijo Esther. – Lo que sí puede pasar es que Erik venga a casa algunos días. – acrecentó.

- No hay problema.

- Cuando lleguemos a casa ya me contareis todo lo que os ha pasado desde nuestra niñez. Teníamos 14, 15 y 16 años el último día que estuvimos juntas…

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